domingo, 22 de noviembre de 2009

Día 13

Santa Cecilia



Ya se que empecé con buen pie y, aunque seais pocos los seguidores, estareis deseando que vuelva a escribir algo.

Esta entrada va dedicada a Santa Cecilia, patrona de los músicos. No os voy a contar ningun rollo histórico sobre ella, lo que voy a contar son las cosas especiales que pasan durante sus celebraciones.

Este fin de semana tuvimos ensayo (el sabado) con la banda en la que toco y por la noche cena.
Las cenas siempre son geniales, unen a los nuevos integrantes y los que ya peinamos canas volvemos a reencontrarnos con antiguos compañeros.
Se aprovecha para rememorar años pasados, recordar momentos felices y crear otros para mentar años venideros.

Si por algo se ha caracterizado este año ha sido por la familiaridad del evento. Lejos quedan ya aquellas reuniones multitudinarias en las que nos juntábamos todos los amigos de la banda, en la que cenabamos, hacíamos el idiota, tocabamos, gritabamos y nos tirábamos trozos de pan... Lejos, muy lejos, quedan aquellas primeras salidas nocturnas hasta un poquito más tarde, con charanga en bares que quitaban la música por nosotros.
Lejos queda ya para los que estamos lejos, esa gran familia que, debido a la inclemencias del tiempo, se ha ido desperdigando por el mundo.
Muchos recuerdos se agolpan por salir de mi cabeza, incluso cierto líquido transparente, salado y no alcoholico emana de mis ojos.
Este año ha sido diferente. Rodeado de buenas personas pero añorando a otras muchas.

Y llegó el concierto. Bonito, con muchos músicos encima del escenario (casi como en la época dorada de la banda!) pero muy diferente... cada vez se hace más duro continuar. Pero pocas cosas en la vida de una persona duran tanto tiempo, hay que aprovechar que esta aun está ahí!

Lo más raro fue el post-concierto. Ahí ya si que, como diría Joaquín, ya si que no estamos cualificados!

Un fin de semana intenso, incluso con cumpleaños de Beús Joyero. Muy divertido y ameno.

Mañana vuelta a la realidad

Aunque por ahora, canción del día. Desde la cama, tan solo con la luz de la pantalla, los acordes, la melodía y las palabras cobran otros significados... pero al final, siempre es lo mismo.

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